Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid - Núm 300

Fecha del Boletín 
17-12-2018

Sección 1.4.40.1: I. COMUNIDAD DE MADRID


Código de Verificación Electrónica (CVE): BOCM-20181217-32

Páginas: 4


I. COMUNIDAD DE MADRID

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CONSEJERÍA DE CULTURA, TURISMO Y DEPORTES

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RESOLUCIÓN de 3 de diciembre de 2018, de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, por la que se incoa el expediente de declaración como Bien de Interés Cultural de las pinturas tituladas “San Pedro Mártir de Verona” y “Santa Catalina de Siena”, realizadas por el Círculo del Maestro de Astorga.

Mediante Orden Ministerial de 11 de mayo de 2012, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, a propuesta de la Dirección General de Bellas Artes y Patrimonio Cultural (actual Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura y Deporte), previo informe favorable de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español, se declaran inexportables, como medida cautelar, las obras del Círculo del Maestro de Astorga, principios del siglo XVI, “San Pedro Mártir” y “Santa Catalina”; vista la propuesta emitida por la Subdirección General de Protección y Conservación de la Dirección General de Patrimonio Cultural; considerando que las citadas obras, merecen ser declaradas Bien de Interés Cultural por su valor histórico y artístico; de conformidad con lo establecido en el artículo 7 y concordantes de la Ley 3/2013, de 18 de junio, de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, y en virtud de las competencias establecidas en el artículo 7.1.b) del Decreto 121/2017, de 3 de octubre, del Consejo de Gobierno por el que se establece la estructura orgánica de la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes (BOLETÍN OFICIAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID de 4 de octubre de 2017),

RESUELVO

Primero

Incoar expediente para la declaración como Bien de Interés Cultural de las pinturas “San Pedro Mártir de Verona” y “Santa Catalina de Siena”, del Círculo del Maestro de Astorga, cuya descripción y justificación de los valores que motivan su declaración figuran en el Anexo adjunto.

Segundo

Ordenar que la presente Resolución se notifique a los interesados, a los efectos procedentes, y que se solicite informe a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando que, de conformidad con el artículo 7.3 de la Ley 3/2013, de 8 de junio, de no ser emitido en el mes siguiente a su petición se entenderá en sentido favorable a la declaración.

Tercero

Abrir un período de información pública por un plazo de un mes a contar desde la publicación de la presente Resolución en el BOLETÍN OFICIAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID, durante el cual se dará audiencia a los interesados, al Ayuntamiento de Madrid y al Consejo Regional de Patrimonio Histórico; todo ello a fin de que cuantas personas tengan interés, puedan examinar el expediente, previa cita, en las dependencias de la Dirección General de Patrimonio Cultural, calle Arenal, número 18, 28013 Madrid, y presentar las alegaciones que estimen oportuno.

Cuarto

Ordenar que la presente Resolución se notifique al Registro General de Bienes de Interés Cultural del Ministerio de Cultura y Deporte y al Registro de Bienes de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid, para su anotación preventiva a los efectos procedentes.

Madrid, a 3 de diciembre de 2018.—La Directora General de Patrimonio Cultural, ­Paloma Sobrini Sagaseta de Ilurdoz.

ANEXO

DESCRIPCIÓN Y JUSTIFICACIÓN DE LOS VALORES DEL BIEN QUE MOTIVAN SU DECLARACIÓN COMO BIEN DE INTERÉS CULTURAL

Denominación: San Pedro Mártir de Verona y Santa Catalina de Siena.

Autor: Círculo del Maestro de Astorga.

Escuela: España, Castilla y León.

Época: Siglo XVI, h. 1510-1530.

Clase de bien: Pintura.

Técnica: Temple y óleo.

Materia: Temple y óleo sobre tabla.

Medidas: 133 ´ 44 centímetros cada una, con marco.

Estado de conservación: Bueno.

Maestro de Astorga (activo en Astorga?, León, h. 1510-1530). Pintor anónimo español, cuya producción artística se localiza en León, Zamora y Palencia. Formado en el lenguaje hispano flamenco de Castilla de las últimas décadas del siglo XV, probablemente junto al Maestro de Palanquinos (activo en León en el último cuarto de siglo XV), se adscribió después a los modelos del arte del quattrocento siendo uno de los artífices que introdujeron el primer Renacimiento en Castilla. En su obra se denota el conocimiento de Juan de Borgoña, Pedro Berruguete y Juan de Flandes.

El apelativo de “Maestro de Astorga” se debe a Diego Angulo (1943) que lo relaciona como autor del Retablo del canónigo de Astorga Meneses de la catedral de Astorga (hoy en el Museo de Arte de Cataluña, “Retablo de la Pasión de Cristo”). Otras obras de la misma localidad son el “Retablo de san Miguel”, en la catedral, y un conjunto de obras de la capilla de la cofradía de Santiago de los Pelliteros trasladado después de la desamortización a la capilla del cementerio (hoy dos de sus tablas en el Museo Lázaro Galdiano, “Traslación del cuerpo de Santiago” y “Desembarco del Cuerpo de Santiago Apóstol”). Como no se conserva ninguna pintura suya documentada y firmada que permita conocer su identidad, estas obras se han tomado como punto de partida para identificar otras salidas de su mano (su catálogo se ha ido ampliado con nuevas atribuciones a lo largo del siglo XX) que hoy forman parte de colecciones públicas y privadas, de Madrid (como las del Museo del Prado, cinco tablas de este maestro, que debieron formar parte de un retablo dedicado a la vida de Cristo, o las del Museo Lázaro Galdiano, además de las comentadas, el “Retablo de la Natividad con Santo Domingo y San Lorenzo”), León (“Santa Bárbara y Santa Lucia”, “Peregrinos ante el altar de Santiago” y “San Antonio de Padua” en el Museo de León), Barcelona, París, Londres, Berlín,… Tuvo un importante taller y en la realización de las pinturas de los grandes retablos contó con diferentes colaboradores, dos de sus discípulos más próximos son el Maestro de Zamora y el Maestro de Fuentelcarnero cuya obra ha sido tradicionalmente muy difícil de deslindar de la del Maestro.

“San Pedro Mártir de Verona” y “Santa Catalina de Siena”:

Las obras objeto de estudio representan a dos santos de la Orden de Santo Domingo. Aparecen conjuntamente siguiendo la pauta generalizada al celebrarse, en el calendario antiguo, su festividad en el mismo día, el 29 de abril.

Catalina de Siena, canonizada en 1461, entró en la Orden Terciaria Dominica en la rama femenina llamada Mantellate, nombrada así por vestir un manto negro, por ello se presenta vestida de este color. Aparece con los atributos que se le atribuyen, en las manos, el lirio simbólico de las vírgenes y las llagas de su Estigmatización, ciñendo su frente, la corona de espinas.

San Pedro, mártir de Verona, fue inquisidor dominico en el siglo XIII, se representa tonsurado vistiendo el hábito monástico de la Orden y con los símbolos de su martirio: la hoja del alfanje hundida en su cráneo y el puñal clavado en el pecho; la palma con tres coronas alusivas a su predicación, martirio y castidad. La sangre producida por la herida cae en regueros por la parte posterior de la cabeza y la frente y salpica la túnica.

Los personajes se muestran en primer término, de pie, sobre un suelo en perspectiva (San Pedro, con el cuerpo girado levemente hacia la izquierda, Santa Catalina levemente girado hacia la derecha) delante de un muro de pequeños sillares y un paño de oro que se yergue. Al fondo un paisaje de escaso arbolado y suaves montañas bajo un cielo azul con la línea del horizonte baja.

Se trata de una obra de importante calidad artística y técnica:

Según consideraciones de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación del Patrimonio Histórico Español (en documentación anexa que acompaña la solicitud sobre la declaración urgente de Bien de Interés Cultural de la obra), “estas dos tablas se encuentran sin duda en la órbita de llamado Maestro de Astorga”.

Fueron subastadas en la Sala Fernando Durán, Madrid, el 8 de mayo de 2012, lote número 66, como pertenecientes al círculo del Maestro de Astorga, realizadas a principios del siglo XVI.

En opinión de Carmen Morte García (Saint Peter, martyr of Verona, and Saint Catherine of Siena. Catálogo Spanish Painting, Coll & Cortés, Madrid, 2012, pp. 60-70), estas pinturas “son de excelente calidad y por tanto las creemos obra personal del Maestro de Astorga. Son fechables hacia 1510-1515 cuando todavía no emplea elementos del renacimiento cuatrocentista y su lenguaje artístico está vinculado a la tradición del gótico hispano de finales del siglo XV si bien ha introducido elementos innovadores y su sensibilidad le lleva a plantear unas obras de formas más suaves y delicadas”.

La especialista argumenta la autoría directa de este maestro, considerando en líneas generales que:

1. Presentan las características morfológicas de la producción del Maestro de Astorga: “figuras gráciles, reiteración de tipos, interés por los efectos espaciales, plegado de paños, dibujo muy cuidado (algunos trazos del dibujo subyacente se transparentan hoy en la pintura de superficie) y una acertada distribución de los efectos de luz-sombra en los rostros y telas, conseguidos con sutiles matices de los tonos. Efectos muy apreciables en las túnicas, donde se pasa del blanco al gris con veladuras”.

2. Que por su tamaño y la disposición de las figuras en la composición debieron ubicarse bien en las calles laterales o bien en el registro inferior de un retablo de considerables dimensiones, de forma similar a las tablas de la “Virgen y el Niño con la Piedad y Santos” (New York, The Metropolitan Museum of Arte, 41.190.27a-e) o las del retablo del “Nacimiento de Cristo con santo Domingo y san Lorenzo”, ha. 1520-1515 (Museo Lázaro Galdiano).

3. Que su imagen iconográfica es la habitual en pinturas coetáneas de Castilla [sirvan como ejemplo la tabla del santo titular del retablo de “San Pedro Mártir” de Pedro Berruguete del convento de Santo Tomás de Ávila, 1493-1499 y la pintura de Juan de Borgoña con La Magdalena y tres santos dominicos, h. 1515 (ambas en el Museo del Prado)], siendo de prever que procedan de algún convento dominico de León donde la Orden tuvo diferentes fundaciones, tanto en la capital como en la provincia (Valencia de Don Juan, Palacios de Valduerna, Santa María la Real de Trianos o en la misma Astorga).

4. También la forma compositiva se halla en otras obras del Maestro como nuevamente se puede observar en el retablo del “Nacimiento de Cristo con santo Domingo y san Lorenzo”, del Museo Lázaro Galdiano de Madrid, y en la tabla de “San Antonio de Padua” (Museo de León). La tridimensionalidad del espacio la resuelve apoyándose en los valores táctiles de las figuras, las baldosas del pavimento en perspectiva y el fondo abierto al paisaje. En todo recurre una vez más al lenguaje propio del estilo hispano flamenco, como también en el empleo del oro en el paño de brocado y nimbos.

5. Los santos reflejan las fisonomías muy peculiares propias de este Maestro, especialmente la de san Pedro mártir, con la cabeza en afectada oblicuidad. Existen varios ejemplos con los que se puede comparar su rostro, el de San Francisco recibiendo los estigmas del Museo Nacional del Prado; san Juan de la Vocación de San Pedro, pintura perteneciente al retablo de Berrueces (Valladolid); y san Juan y María Magdalena del panel de la Crucifixión, del retablo de “San Miguel”, de la catedral de Astorga (León).

6. La similitud también se observa en otros detalles como ocurre con el paño del brocado (comparar una vez más con el retablo del “Nacimiento del Museo Lázaro Galdiano”).

Por nuestra parte, analizando las obras podemos decir que ejemplifican fielmente la personalidad artística de este pintor anónimo que como el de Palanquinos, es un eslabón entre el Gótico y el Renacimiento, entre la Edad Media y el mundo moderno. En palabras de L. Grau Lobo (1996, pp. 104) “suele inspirarse en grabados y, sobre todo, en cierta escuela italiana. Su preocupación por los efectos espaciales, los problemas de perspectiva ya en el paisaje, ya en interiores arquitectónicos, su interés por un lirismo ceñido a detalles arquitectónicos del escenario, patente en sus delicados árboles y en los efectos luminosos y el recurso a determinadas poses en las figuras que actúan como una reflexión acerca de la situación y el movimiento de los cuerpos en el espacio, lo relaciona directamente con el quattrocento umbro, más concretamente con Perugino. En esta línea se integra en un proceso de asunción de la modernidad italiana que afectó a la práctica totalidad de los pintores y artistas de las primeras décadas del siglo XVI”.

Así se hace presente tácticas muy características que se le atribuyen a él y a su círculo:

Las actitudes como las poses son un tanto rígidas. Los gestos de las manos y pies se muestran forzados, las figuras aparecen medio de perfil, y llevan en sus manos objetos con los que se dibujan líneas oblicuas en la composición. La artificiosidad de los plegados de las telas denotan su formación nórdica.

La preocupación por el espacio frente a la representación de la figura. Su construcción de forma pautada por el pavimento y elaborada en sucesivos planos: el santo, el tapiz dorado/el pretil y finalmente el paisaje de fondo con su horizonte aéreo exterior.

No faltan en este paisaje los árboles delicados típicos de su estilo, de corte peruginesco, “de troncos derechos y esbeltos y de copas poco tupidas, para que al ser atravesadas por la luz dibujen sus menudas hojas sobre el azul del cielo.” (D. Angulo, 1943), si bien de menor complejidad y calidad que los de otras obras conocidas.

Se trata de una obra documentada:

Fueron subastadas en la Sala Fernando Durán, Madrid, el 8 de mayo de 2012, lote número 66, como pertenecientes al círculo del Maestro de Astorga, realizadas a principios del siglo XVI. Se cita en bibliografía especializada (C. Morte García, 2012, pp. 60-70). Se conoce su procedencia, pertenecieron hasta su subasta en Fernando Duran a la colección del arquitecto madrileño Luis Gutiérrez Soto (1900-1977, autor de edificios como el Ministerio del Aire o el cine Callao). Fueron adquiridas en la misma por Coll & Cortés.

Su estado de conservación es bueno.

Las tablas originales presentan unos marcos de madera añadidos en el siglo XX. solo tiene mínimas alteraciones en los pigmentos del rostro de Santa Catalina y pequeñas lagunas en las baldosas del pavimento simulado, más apreciable en la tabla de San Pedro Mártir (según información recogida en C. Morte García, 2012, pp. 60-70).

Por tanto, teniendo en cuenta que las obras resultan de importante calidad artística y técnica; que el Maestro de Astorga formado en el lenguaje hispano flamenco de Castilla de las últimas décadas del siglo XV y adscrito después a los modelos del arte del “quattrocento”, es uno de los artífices que introdujeron el primer Renacimiento en Castilla; las obras amplían el conocimiento sobre la transición de un lenguaje artístico a otro en la pintura castellana leonesa en un período complejo el del primer tercio del siglo XVI de gran variedad expresiva y formal; abren nuevas perspectivas a la investigación sobre este autor todavía muy desconocido; contribuyen a ampliar y depurar su catálogo o el de su taller o seguidores así como a la recalificación y nueva definición de la producción de los maestros del primer renacimiento que se vienen manifestando en los últimos años, tras la escasez de estudios intensos de tipo catalográfico hasta ahora; que es muy probable que procedan de un importante retablo, cuyo conjunto se encuentra actualmente disperso, respondiendo a la pauta habitual de desmembramientos de retablos que fueron divididos en el pasado para lograr así una salida comercial más fácil; que se encuentran bien documentadas; y, finalmente, su buen estado de conservación, creemos que las citadas tablas adquieren un destacado valor para el Patrimonio Histórico-Artístico de la Comunidad de Madrid.

(03/40.093/18)

Nota: El contenido del texto de la disposición que aquí se muestra no es necesariamente exacto y completo. Únicamente la disposición publicada con firma electrónica, en formato PDF, tiene carácter auténtico y validez oficial.

Sección 1.4.40.1: I. COMUNIDAD DE MADRID

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